Redadas cambian la vida diaria de latinos e indocumentados en EE. UU.: más compras en línea, menos salidas y mayor riesgo laboral y médico
El endurecimiento de las redadas migratorias y el aumento de operativos de deportación en Estados Unidos están transformando el comportamiento cotidiano de comunidades latinas, especialmente de personas indocumentadas, que han modificado desde la forma de comprar alimentos hasta la manera de acceder a trabajo y atención médica. Datos oficiales y estudios recientes confirman un cambio profundo marcado por el miedo, la reducción del consumo presencial y el aumento de estrategias para evitar la exposición pública.
Si la familia tiene algún integrante con documentos, es el elegido en hacer las compras de manera presencial.
Compras en línea y menos presencia en tiendas
Reportes económicos y un artículo en The Washington Post señalan que, tras el incremento de operativos de inmigración, muchos latinos han reducido sus salidas a supermercados y comercios, optando por compras en línea, pedidos a domicilio y adquisiciones en menor frecuencia pero en mayor volumen.
- En comunidades con fuerte presencia latina, las ventas presenciales de alimentos y productos básicos han caído y el tráfico en tiendas ha disminuido, mientras aumentan los pedidos a domicilio. Si la familia tiene algún integrante con documentos, es el elegido en hacer las compras de manera presencial.
- Analistas atribuyen el fenómeno a un “clima de miedo” generado por redadas y detenciones en lugares públicos y centros de trabajo, según The Washington Post.
Este cambio de hábitos impacta directamente en economías locales, pequeños negocios y sectores de servicios, donde se reportan menores ingresos y menos clientes.
No sólo ha afectado el tema económico sino inclusive la educación. Muchos padres han optado por no llevar a sus hijos a la escuela o asignan a una persona con documentos para que puedan dejar a sus hijos en la puerta de los colegios. Otros, simplemente, dejaron los estudios. Eventos, reuniones sociales, la misa de los domingos, dejar a un familiar en el aeropuerto, etc.; mucho ha cambiado en los hábitos de conducta para disminuir el riesgo de ser deportado.
Negocios latinos en Staten Island, Nueva York, y todo Estados Unidos
Varios restaurantes y negocios latinos de Staten Island reflejan lo que pasa en todo Nueva York y el resto de Estados Unidos. Muchos latinos tienen miedo de ir a comer a su restaurante favorito, porque el miedo inicia desde que uno llega a un estacionamiento, en la puerta de un negocio, o simplemente llenando el auto con gasolina. Comprar medicamentos también tiene opciones de compra en línea y los latinos están recurriendo a todas las opciones que disminuyan el riesgo de exponerse a las redadas.
Las redadas en Staten Island, por ejemplo, reflejan ese miedo y riesgo que nadie quiere tener. Sin embargo, Nueva York está intentando frenar ese miedo para que ICE no pueda entrar en propiedades de organismos públicos sin una orden judicial.

Riesgo al trabajar de manera presencial
El temor a operativos en lugares de trabajo ha provocado ausencias laborales y cambios en la rutina de los trabajadores migrantes:
- Redadas recientes han generado escasez de mano de obra y ausentismo en sectores como construcción, agricultura, restaurantes y cuidado de personas, según The Wall Street Journal.
- Los inmigrantes indocumentados representan cerca del 4-5 % de la fuerza laboral estadounidense y son clave en empleos donde hay escasez de trabajadores.
Incluso trabajadores con estatus legal evitan acudir a sus empleos por temor a detenciones o verificaciones migratorias. Ante arrestos a ciudadanos y residentes latinos, muchos desisten de trabajar de manera presencial ante las redadas que no cuentan con sistemas de verificación en el lugar o que realizan detenciones incorrectamente.
Sin embargo, muchos latinos, incluidos los indocumentados, han iniciado negocios de manera virtual, como la venta o reventa de artículos o comida, trabajos virtuales en empresas ubicadas en sus países de origen, entre otros.
Atención médica: entre el miedo y la necesidad
El acceso a salud también se ve afectado:
- Cerca del 31 % de los indocumentados carece de seguro médico y hasta el 40 % retrasa la atención por costos o temor a exposición.
- La precariedad laboral y la falta de beneficios de salud agravan el problema, especialmente en trabajos informales.
Muchos optan por consultas virtuales o redes comunitarias para evitar desplazamientos.
Autodeportación y presión migratoria
El endurecimiento de políticas ha llevado a que algunas personas abandonen voluntariamente el país o reduzcan su visibilidad pública:
- Millones se encuentran en procesos de deportación y las detenciones continúan como parte de estrategias federales.
- Analistas advierten que la intensificación de operativos y el temor social pueden impulsar la llamada “autodeportación” y la caída en la participación laboral inmigrante.
Aporte económico de los indocumentados: cifras oficiales
Pese a la incertidumbre, los datos oficiales muestran una fuerte contribución económica de esta población:
- Aproximadamente 11 millones de personas viven en EE. UU. sin estatus legal.
- Pagaron cerca de 96.7 mil millones de dólares en impuestos federales, estatales y locales en 2022.
- También aportaron miles de millones a programas como Seguro Social y Medicare, a pesar de no poder acceder a ellos, según Forbes.
- Se estima que contribuyen más de 116 mil millones de dólares al PBI y que más de 8 millones trabajan activamente en la economía estadounidense.
- Su poder de compra supera los 299 mil millones de dólares en el país.
Economistas advierten que la deportación masiva afectaría producción, precios y disponibilidad de mano de obra en sectores clave, según The Guardian.
Impacto social: familias y comunidades
El fenómeno también tiene efectos familiares y comunitarios:
- Millones de niños ciudadanos estadounidenses viven con padres indocumentados, lo que amplifica el impacto de detenciones y deportaciones.
- La reducción del consumo y la movilidad en comunidades latinas ya genera consecuencias económicas en barrios y ciudades con alta presencia migrante.
Un cambio de comportamiento que redefine la vida cotidiana
Expertos coinciden en que la respuesta de la comunidad latina ante redadas —compras digitales, menos presencia pública, empleo informal, atención médica remota y migración interna o retorno voluntario— refleja un ajuste social frente a políticas migratorias más estrictas.
Este nuevo patrón no solo modifica la vida diaria de millones de familias, sino que también repercute en la economía, el mercado laboral y los servicios públicos de Estados Unidos, evidenciando la profunda interdependencia entre la población migrante y el país.
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