La nieve usualmente cubre autos, pero la nieve en esta ciudad rusa llegó a cubrir edificios de varios pisos de alto


Kamchatka, Rusia — 17 de enero de 2026
Una ciudad literalmente sepultada por la nieve

La península de Kamchatka, en el extremo oriente de Rusia, vive una de las peores nevadas de las últimas décadas, con acumulaciones de nieve que han paralizado la vida cotidiana en sus principales ciudades, especialmente Petropavlovsk-Kamchatsky.

Durante los últimos días, una serie de potentes tormentas invernales han descargado enormes cantidades de nieve, superando los tres metros de espesor en barrios enteros y alcanzando incluso la altura del octavo piso de algunos edificios. Las lluvias y nevadas han batido récords que no se registraban en más de un siglo, obligando a las autoridades a declarar el estado de emergencia mientras equipos de rescate abren túneles en las montañas de nieve para llegar hasta hogares aislados.

En Petropavlovsk-Kamchatsky, dos personas fallecieron después de que la nieve se desprendiera de los techos y las sepultara, en incidentes que las autoridades locales atribuyen a la falta de limpieza oportuna de los acumulamientos en las cubiertas.

A causa del temporal, escuelas y comercios permanecen cerrados, el transporte público ha sido suspendido y las calles principales se encuentran bloqueadas por enormes cúmulos blancos. Vecinos informan que muchos productos básicos, como pan y leche, están escasos debido a las dificultades de abastecimiento provocadas por la nieve.

Kamchatka, ubicada en el Extremo Oriente ruso frente al Océano Pacífico, es una región conocida por su clima duro y sus largas temporadas de nieve y frío intenso. En invierno, las temperaturas suelen descender con frecuencia por debajo de los –20 °C, y en zonas interiores incluso llegan a marcar mínimos históricos cercanos a –50 °C; la cobertura de nieve suele ser abundante, con espesores promedio entre 1,5 y 2,5 metros en muchas áreas.

Aunque fuertes nevadas forman parte del clima típico de Kamchatka, los meteorólogos señalan que la magnitud y persistencia de las tormentas actuales es inusual incluso para los estándares de la región, y está afectando gravemente la vida diaria de los residentes.

Lejos de ser la zona más fría de Rusia —ese título corresponde a localidades árticas como Oymyakon, donde los inviernos pueden bajar hasta cerca de –50 °C o más—, Kamchatka enfrenta un clima extremo que, sin embargo, hoy ha superado las expectativas habituales de acumulación y perturbaciones.

Las autoridades continúan trabajando contra reloj para despejar calles, reanudar el suministro de provisiones y asegurar que los servicios de emergencia puedan llegar a todos los barrios mientras la población lucha literalmente por abrirse paso entre metros de nieve.

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