Nueva York aprueba asistencia médica para morir: podrían beneficiarse miles de hispanos
Albany, NY — 17 de diciembre de 2025
El gobernador de Nueva York, Kathy Hochul, anunció este miércoles un acuerdo con la Legislatura estatal para aprobar la Medical Aid in Dying Act (Ley de Ayuda Médica para Morir), una normativa que permitirá a personas con enfermedades terminales, con menos de seis meses de vida, solicitar asistencia médica para terminar su vida de forma pacífica y digna bajo estrictos requisitos y salvaguardas.

La ley —que se espera sea firmada oficialmente en enero de 2026 y entre en vigor seis meses después— autoriza a pacientes terminales a recibir medicación letal recetada por un médico si cumplen con criterios como evaluaciones médicas, un periodo obligatorio de espera de cinco días entre la prescripción y el llenado de la misma, y evaluaciones de salud mental, entre otras protecciones diseñadas para evitar coerción o abuso.
“Es una victoria histórica,” declaró el senador estatal Brad Hoylman-Sigal, uno de los principales impulsores de la legislación, señalando que Nueva York se convertirá en uno de los pocos estados del país en ofrecer esta alternativa de cuidado al final de la vida.
Impacto en la comunidad hispana de Nueva York
La comunidad hispana representa una porción significativa de la población del estado. Según estimaciones oficiales del censo, alrededor del 19.5 % de los residentes de Nueva York se identifican como hispanos o latinos, lo que equivale a cerca de 3.9 millones de personas en todo el estado.
Aunque la elegibilidad para la ayuda médica al morir está limitada a personas con diagnóstico terminal y otros requisitos específicos, esta cifra pone en perspectiva cuántas personas en la comunidad hispana podrían, potencialmente, verse afectadas por la nueva ley directa o indirectamente. Por ejemplo, muchos podrían ser familiares, cuidadores o estar influidos por las decisiones de salud al final de la vida dentro de familias latinas que enfrentan enfermedades graves.
Expertos en demografía y salud pública señalan que al existir una proporción alta de hispanos entre la población general —especialmente en áreas urbanas como la ciudad de Nueva York, donde los hispanos constituyen aproximadamente un cuarto de los residentes— es probable que miles de hispanos que cumplan los criterios médicos y legales se encuentren entre los elegibles para esta opción cuando la ley entre en vigor.
Debate y reacciones
La propuesta ha generado opiniones contrastantes: defensores la celebran como una iniciativa compasiva que otorga autonomía a quienes sufren dolor terminal, mientras que grupos religiosos y defensores de derechos señalados como la Conferencia Católica de Nueva York han expresado preocupaciones éticas, argumentando que la ley podría desvalorizar la vida humana y poner en riesgo a poblaciones vulnerables.
Con la ley en camino a convertirse en realidad, líderes comunitarios y organizaciones de salud ya han señalado la importancia de campañas de información y educación, tanto para profesionales de la salud como para el público en general, de cara a garantizar una implementación segura, equitativa y culturalmente sensible.

Deja un comentario