Hace 45 años sin John Lennon: La memoria de un legado que sigue unido en paz y música
Nueva York, 8 de diciembre de 2025 — Hoy se cumplen 45 años desde que el legendario ex-Beatle John Lennon fue asesinado en la ciudad de Nueva York, un suceso que sacudió al mundo entero. Aquel fatídico 8 de diciembre de 1980, poco después de firmar un autógrafo a un fan, el músico fue abatido frente al edificio Dakota, su domicilio, por un exseguidor.
Como cada año, admiradores de todas las edades se dieron cita este lunes en Strawberry Fields —el homenaje en Central Park — para recordar su vida, su música y sus ideales de paz.

Una cita con la emoción
Más de ochenta personas, desafiando el frío invernal neoyorquino, se reunieron junto al emblemático mosaico “Imagine” para entonar canciones de los The Beatles y de Lennon, dejar flores, cartas y reflexionar sobre su legado. Entre los presentes se contaban fanáticos jóvenes que reconocen en su música un mensaje de esperanza, amor y unidad.
“La música de Lennon sigue uniendo generaciones”, comentó una joven de 17 años. Muchos de los asistentes expresaron que, aunque no vivieron la época dorada de los Beatles, sienten una profunda conexión con sus ideales de paz y libertad.
El asesinato que marcó una época
Según los registros históricos, John Lennon fue tiroteado frente al Dakota por un hombre obsesionado con la fama y los celos. Recibió varios impactos de bala y murió en el hospital pocas horas después.
Tras su muerte, su esposa Yoko Ono dispersó sus cenizas en Central Park. En 1985 se inauguró Strawberry Fields, un espacio concebido como “jardín de la paz”, sin estatuas, donde el homenaje al músico tiene como símbolo el mosaico circular que repite la palabra “Imagine”.

Un legado vivo más allá del tiempo
A 45 años de su muerte, el impacto de Lennon trasciende generaciones. Políticos, activistas, músicos y seguidores en todo el mundo aún acuden a Strawberry Fields para reafirmar su mensaje: la paz, el amor y la música como herramientas de unión.
Hoy, no solo se recuerda al artista sino al hombre que soñó con un mundo más compasivo. En cada guitarra, en cada flor, en cada canción entonada bajo el frío diciembre neoyorquino, su voz resuena como un eco persistente de esperanza.

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